El Campus Río Ebro ha acogido hoy uno de los actos organizados en la Universidad de Zaragoza en torno al Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia que este año se celebra con el lema de “Inteligencia artificial y sesgos de género”.
Julia Herrero, profesora de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura (EINA) e investigadora del Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (INMA), ha sido la encargada de leer un texto en el que se pone de manifiesto el relevante papel de la inteligencia artificial, pero también recordando que la IA no es neutral: aprende de los datos que recibe y, cuando estos reflejan desigualdades sociales, especialmente de género, los algoritmos las reproducen e incluso las amplifican.
Hoy se celebran 10 años de esta Iniciativa 11 de Febrero para visibilizar y luchar contra la brecha de género en el mundo de la ciencia y la tecnología.
“Durante una década, centros educativos, instituciones y colectivos científicos, e incluso comercios y agrupaciones culturales, nos hemos unido para combatir la brecha de género en el mundo de la ciencia y la tecnología. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, las mujeres en los ámbitos STEM siguen estando infrarrepresentadas en los pilares fundamentales de nuestra sociedad.
Este año 2026, nuestra mirada se detiene en una tecnología que está transformando profundamente cómo trabajamos, cómo nos comunicamos y cómo tomamos decisiones. La inteligencia artificial. Debemos ser claras, la inteligencia artificial no es neutral.
Sus algoritmos aprenden de los datos que les proporcionamos y al hacerlo replican y amplifican los prejuicios y desigualdades de nuestra sociedad, especialmente los de género. No se trata sólo de un fallo técnico, es un reflejo de cómo diseñamos nuestras herramientas. Lo que hoy se construye como un algoritmo, mañana se convierte en una decisión que afecta vidas.
Hemos visto cómo los sistemas de reconocimiento facial fallan más con las mujeres de piel oscura, evidenciando una discriminación digital real. Hemos detectado cómo en los procesos de selección laboral se penalizan los currículos femeninos. Estas desigualdades se trasladan también a la salud, las finanzas y la justicia, donde la inteligencia artificial replica patrones discriminatorios que afectan a mujeres y otros grupos menos representados. 
Por todo ello, hoy manifestamos que la igualdad no debe quedar al margen de la revolución tecnológica. Para avanzar hacia una IA más justa es imprescindible adoptar medidas concretas, utilizar datos diversos y representativos de todas las identidades de género, garantizar la transparencia y tranquilidad de los modelos y sus decisiones, contar con equipos de desarrollo inclusivo que integren múltiples perspectivas, implementar marcos éticos y regulaciones sólidas que acompañen el diseño tecnológico, incorporar la perspectiva de género de forma transversal en cada fase de la creación de la IA. La igualdad no debe quedar al margen de la revolución tecnológica.
Lo que se construye en forma de algoritmos se convierte en decisiones cotidianas que afectan oportunidades, derechos y vidas. Para evitar que la IA reproduzca la historia de la desigualdad, debemos intervenir hoy con conciencia crítica y visión inclusiva. Por un 11 de febrero lleno de ciencia e igualdad.”
Más información sobre la temática elegida este año: Inteligencia Artificial y sesgos de género: cuando los algoritmos aprenden nuestras desigualdades
Ilustración: Ame Soler, “Tres voltes Revel”